
Históricamente, los lodos generados en Plantas de Tratamiento de Aguas Servidas (PTAS) han sido vistos como un problema operativo y sanitario de difícil manejo. Sin embargo, bajo la normativa actual (DS 04/2009), estos residuos poseen un potencial agronómico incalculable si son manejados y estabilizados correctamente.
El tratamiento de estos lodos mediante procesos de estabilización alcalina o compostaje termofílico permite eliminar patógenos y reducir la atracción de vectores, convirtiendo un residuo “Clase B” en un mejorador de suelo seguro y rico en materia orgánica. Este proceso de valorización es clave para la agricultura de la zona central, que enfrenta suelos degradados y con baja retención de humedad debido a la sequía prolongada.
Para las empresas sanitarias e industriales, optar por la valorización agrícola en lugar de la disposición en mono-rellenos no solo mejora su huella ambiental, sino que cierra el ciclo del agua de manera virtuosa. Al devolver los nutrientes al suelo, se reduce la dependencia de fertilizantes químicos sintéticos, alineando la operación industrial con los principios de la agricultura regenerativa y cumpliendo con las exigencias de sostenibilidad de la comunidad.
